Los alimentos transgénicos
Fecha Sunday, 19 July a las 12:04:18
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Los alimentos transgénicos son aquellos que se producen mediante ingeniería genética, a partir de un organismo modificado genéticamente. Se obtienen de organismos al cual se le han incorporado genes de otro para producir una característica deseada.

Esta no es una actividad nueva. El hombre lleva varios miles de años modificando los vegetales que utiliza como alimento. Se cree que entre el 12.000 y 4.000 a. de C. ya se realizaba una mejoría de plantas por selección artificial. Con el descubrimiento de la reproducción sexual en vegetales, se realizó el primer cruzamiento intergenérico (o sea, entre especies de géneros distintos) en el año 1876. En el año 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos, y en el año 1927 se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X de semillas. Finalmente, en el año 1983 se produjo la primera planta transgénica y en el año 1994 se aprobó la comercialización del primer alimento modificado genéticamente. La ingeniería genética es hoy una herramienta que permite llevar a cabo en pocos años y en forma controlada modificaciones que antes costaban décadas de trabajo.

Los objetivos y mejoras principales a los que se apunta son los de obtener mayor vida comercial en los productos; resistencia a condiciones ambientales más agresivas (heladas, sequías, distintos tipos de suelos); resistencia a herbicidas más fuertes y potenciar la autodefensa contra plagas e insectos, incrementando de esta forma la productividad.

El primer alimento modificado por la ingeniería fue el tomate Flavr Svr. Posteriormente, la soja (se modificó su constitución para hacerla más resistente a herbicidas) y el maíz (se lo modificó para resistir determinados insectos y generar mayores rendimientos por cultivo y cosecha).

Actualmente, las aplicaciones de la ingeniería genética reconocidas para obtener productos de características mejoradas son en los siguientes alimentos:

* Apio - Zanahoria: - Para prolongar el caroteno crujiente en el momento de ser ingerido.

* Achicoria (radicheta): - Se busca el incremento de la dulzura en su sabor.

* Café: - Se busca mejorar la resistencia al ataque de insectos; incrementar el rendimiento productivo; reforzar el aroma y reducir el contenido de cafeína.

* Maíz: - Se busca incrementar la resistencia al ataque de insectos.

* Papas: - Se busca potenciar su resistencia a ser afectada por virus; aumentar su resistencia al ataque de insectos; reducir su capacidad de absorción de aceites durante la fritura y obtener variedades más dulces.

* Soja: - Se busca reducir la necesidad de utilización de fertilizantes; favorecer su resistencia a herbicidas más selectivos; incrementar su aporte nutritivo aumentando su valor proteico y eliminar los componentes causantes de alergias.

* Uvas: - Conseguir nuevas variedades sin semillas.

Son varios los países del mundo en los que han surgido grupos opuestos a los organismos genéticamente modificados. Esos grupos están formados principalmente por ecologistas, asociaciones de derechos del consumidor, algunos científicos y políticos, que exigen el etiquetaje de estos alimentos. Están preocupados sobre la seguridad alimentaria, los impactos ambientales, los cambios culturales y las dependencias económicas que generan. Proclaman evitar este tipo de alimentos, cuya producción involucraría daños a la salud, ambientales, económicos, sociales y problemas legales y éticos por concepto de patentes. Estas voces de protesta se originan en que existen campos con diversas dudas concernientes al tema, que la ciencia no ha develado completamente.

Se ha discutido el posible efecto como alérgenos de los derivados de alimentos transformados genéticamente; incluso, se ha sugerido su toxicidad. En las evaluaciones toxicológicas de los alimentos transgénicos, los resultados obtenidos por los científicos son aún contradictorios.

Dada la corta historia de este tremendo avance tecnológico, existe poca legislación que controle o regule su utilización. Al respecto, una de las pocas condiciones que se deben cumplir son las de respetar una directiva europea de 1997 que obliga a que los productos transgénicos:

  • Demuestren ser necesarios y útiles,
  • Sean seguros para la salud humana y el medio ambiente,
  • Que sus características sean las declaradas y se mantengan a través del tiempo,
  • Que posean un etiquetado detallado que especifique si el producto está modificado genéticamente.

Algunos de los peligros de estos cultivos para el medio ambiente y la agricultura son el incremento del uso de tóxicos en la agricultura, la contaminación genética, la contaminación del suelo, la pérdida de biodiversidad, el desarrollo de resistencias en insectos y los efectos no deseados en otros organismos. Los efectos sobre los ecosistemas son irreversibles e imprevisibles.

Los riesgos sanitarios a largo plazo de los alimentos transgénicos presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos no se están evaluando correctamente y su alcance sigue siendo desconocido. Nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos y efectos inesperados son algunos de los riesgos.







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