Entendemos por fibra a la parte indigerible de los vegetales. Claro que nos referimos a la imposibilidad de digerirla por parte del ser humano, ya que la mayor parte de los animales puede hacerlo con facilidad. Pero algunas de digieren parcialmente, y otras se pueden tratar mediante la cocción para ser mejor aprovechadas por el hombre.
Muchos de los conocimientos actuales sobre las fibras alimentarias
provienen de lo que ya se conocía previamente, por el importante papel que
cumple la fibra como forraje en el ganado vacuno. Más tarde se confirmó que su
presencia o ausencia en la alimentación, podía ser motivo de alteraciones en
la salud de la población.
Está bien documentado, entre otras cosas, que aquellas personas que hacen
una alimentación pobre en fibras tienen más
tendencia a la constipación. Esto ocurre porque generalmente las dietas pobres
en fibras tienden a disminuir el volumen, la consistencia y el tránsito
intestinal de las heces. También se asocia últimamente a las dietas pobres en
fibras con los trastornos venosos, las hemorroides, la hipercolesterolemia
(aumento del colesterol) y ciertos tumores malignos del colon.
Una dieta rica en fibras es aquella en la que predominan las hortalizas
(crudas o cocidas), calabazas, zanahorias, zapallitos, los cereales y productos
integrales, así como las frutas frescas (con cáscara), desecadas y secas.
En estos tiempos se recomienda una ingesta de fibras de aproximadamente 30 a
40 gramos por día.
Una alimentación que contenga gran cantidad de los alimentos antes
mencionados, puede lograr llegar a esos valores deseados con gran facilidad.
Muchas veces se hace difícil lograr estas cifras diarias; en esos casos, se
recurre a la fibra sintética que también es de gran utilidad como suplemento
en la alimentación.
Uno de los inconvenientes que presentan las dietas ricas en fibras, es que
en algunas personas provoca intolerancia digestivas (gases) de cierta
consideración. Una de las formas de aliviar estos síntomas, es tratar de
modificar las fibras por medio de la cocción (hervido en agua o al vapor), y
fraccionar o procesar al máximo los alimentos.
Si usted tiene que realizar una dieta rica en fibras, no se olvide del
salvado (la cascarilla de los cereales), que en el comercio se presenta en forma
de gránulos o texturizado, y también forma parte del pan integral o con
salvado (claro que con más calorías). Como colación de pocas calorías y
ricas en fibras, tenemos como ejemplo a las recientemente difundidas barritas de
cereales.
No hay que confundirse: no es lo mismo sentirse fibroso que hacer una dieta
con fibras; pero de las dos opciones le aconsejo la última, que es mucho más
sana.