Lamentablemente, hoy en día, los trastornos de la conducta alimentaria son cada vez más comunes. Parte de la responsabilidad la tienen los medios masivos de comunicación, que promueven imágenes delgadas y esculturales que muchas veces tienen muy poco que ver con un estado de nutrición adecuado. Veamos cuáles son las características de estas enfermedades:
En general, son más comunes en mujeres que en hombres.
Las pacientes con anorexia nerviosa suelen presentar pérdida de peso; cabello seco, frágil y quebradizo; piel seca, arrugada y fría; trastornos del sueño y amenorrea (falta del período menstrual); ojos hundidos y opacos; uñas débiles y quebradizas. También pueden tener manos y pies fríos, inapetencia, constipación, náuseas y vómitos, dolor abdominal y dificultad en la digestión.
En cuanto al comportamiento alimentario, estas pacientes hacen una minuciosa selección de la calidad de alimentos en función de su valor calórico (evitan las grasas y los dulces); realizan una paulatina, pero significativa reducción de la cantidad de ingesta hasta llegar a límites extremos; y hacen alteraciones en el ritmo de las comidas.
Con estos cambios, su alimentación dista de ser normal, y resulta insuficiente en cuanto a cantidad; incompleta en cuanto a calidad de nutrientes; disarmónica e inadecuada.
Otras características de esta enfermedad, que se manifiestan ante el análisis del registro alimentario, es que tienen incapacidad de reconocer cuáles son las porciones normales de alimentos, ya que hay una sobredimensión de las mismas; no comparten las comidas en familia, comen solas; pasan largos ratos frente al plato; toman abundante cantidad de líquidos y seleccionan alimentos dietéticos.
Los criterios que se utilizan para su diagnóstico son:
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Se niegan a mantener su peso corporal en el que le corresponde por su edad y talla.
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Sienten un intenso miedo a ganar peso o a engordar.
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Tienen distorsión de la imagen corporal. Se ven “gordas” a pesar de que están desnutridas.
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Carecen de su período menstrual durante por lo menos, tres ciclos consecutivos.
En el caso de la bulimia, las pacientes que la padecen se caracterizan por tener atracones. Estos constituyen ingestas muy abundantes, hechas en corto tiempo y a solas. En general optan, para estos momentos, por alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas, con pocas proteínas, fáciles de comer, y sin demasiada preparación. Estos episodios pueden terminar cuando el alimento se acaba; cuando la enferma detecta que alguien la está mirando o cuando el dolor de estómago es muy intenso.
Luego, para compensar el valor calórico ingerido, recurren a conductas compensatorias inadecuadas: ayunos, dietas rigurosas, omisión de comidas, vómitos autoprovocados, utilización de laxantes y / o diuréticos o exceso de actividad física.
A diferencia de las pacientes anoréxicas, las bulímicas tienen un aspecto físico y peso normal o un leve sobrepeso. Pueden presentar caries a repetición por lesión del esmalte dentario como consecuencia de los vómitos. También se evidencian lesiones en el dorso de las manos, a la altura de los nudillos, a raíz de la introducción de las manos en la boca para provocarse los vómitos.
En este caso, los criterios que se usan para el diagnóstico son:
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La presencia de atracones alimentarios, con sensación de descontrol de la ingesta.
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Conductas compensatorias inapropiadas para prevenir el aumento de peso, como consecuencia del atracón.
Ante la observación de los signos de cualquiera de estas enfermedades y la sospecha de su padecimiento, se sugiere la inmediata consulta con un especialista para que pueda instaurar un tratamiento temprano. Éste, debería estar a cargo de un equipo interdisciplinario, constituido por médicos nutricionistas, licenciadas en nutrición, médicos psiquiatras y licenciados en psicología.