Los lácteos son un grupo de alimentos formado por leche, yogur y quesos. Hoy en día, en el mercado, se encuentra gran variedad de estos productos. En cuanto a su contenido graso, pueden ser: enteros, semidescremados, o totalmente descremados. Veamos cuál conviene elegir en cada circunstancia:
Los productos enteros son aquellos que conservan su grasa original.
Los productos semidescremados son aquellos a los que a través de un proceso industrial se les ha quitado parte de su contenido graso; y, por lo tanto, aportan menos calorías que los enteros. También se conocen con el nombre de productos lácteos parcialmente descremados.
Los productos totalmente descremados son aquellos a los que se les ha quitado todo el contenido graso. De las tres opciones, son los que tienen el menor aporte calórico.
Los lácteos enteros son productos que se recomienda que sean consumidos por los niños, por lo menos hasta los 2 años de edad, para que les aporte una buena cantidad de calorías que favorezca el proceso de crecimiento.
También, este tipo de productos se recomienda para aquellos adultos mayores, sanos y con un peso corporal normal. Estas personas, que muchas veces reemplazan comidas (generalmente la cena) por tazas de leche, potes de yogur o pan con queso, es necesario que estas opciones aporten las calorías necesarias que esos alimentos brindan.
Otras personas a las que se le recomienda su consumo es a aquellas que tienen bajo peso y requieren un buen aporte calórico para recuperar algunos kilos.
Los productos semidescremados o parcialmente descremados pueden ser consumidos por los niños entre los 2 y los 5 años de edad, siempre que sea necesario restringir el aporte de grasas de su alimentación.
Este tipo de productos también se recomienda para la población general, en la que se debe hacer un control del consumo de grasas y, sobre todo, de aquellas que son saturadas, con el objetivo de disminuir la prevalencia de los factores de riesgo que constituyen amenazas para la salud cardiovascular.
Por último, los productos totalmente descremados son recomendados para los niños mayores de 5 años de edad que tengan indicación pediátrica de un bajo aporte de grasas en su alimentación; y para aquella población adulta en quienes el control de los factores de riesgo cardiovascular debe ser más estricto.
Los lácteos (leche, yogur y quesos) son la fuente principal de calcio para el organismo y, por lo tanto, deben estar presentes a diario en la alimentación en cantidades suficientes según sexo y edad.
Se debe tener en cuenta que el contenido de calcio es el mismo para aquellos productos enteros, semidescremados o totalmente descremados.