Cuando una persona está realizando un plan de alimentación para adelgazar, puede sentirse angustiado si lo invitan a comer afuera. Por un lado, no quiere abandonar el régimen que hasta ahora venía cumpliendo al pie de la letra; pero por el otro lado, no quiere perder la invitación o es un compromiso al que no puede faltar. Se detallan a continuación una serie de consejos para que no se prive de las salidas ni que la comida en un restaurante sea el motivo de abandono de la dieta.
Si tiene la posibilidad de elegir a dónde ir a comer, evite los lugares de “comida chatarra” porque allí es muy difícil encontrar opciones convenientes para la dieta sin tentarse.
Tampoco es recomendable ir a los lugares de “comida libre” porque si bien allí pueden encontrarse opciones adecuadas, es difícil controlar la porción a consumir y es fácil tentarse con todas las opciones inadecuadas.
Una vez que se ubique en la mesa, evite consumir los panes y galletitas con manteca o aderezos que suelen ofrecer en muchos lugares. Si se tienta con ellos, solicítele al mozo que los retire de la mesa.
Si tiene hambre y piensa que el plato solicitado demorará, encargue una porción de ensalada para ir comenzando a comer algo.
Lea las opciones de menú y opte por aquella que considera más conveniente y que más de adapta al plan de alimentación que le armó la nutricionista.
Si tiene dudas con respecto a los ingredientes de los rellenos o de las salsas, o de las formas de preparación de las distintas comidas, consulte con el mozo.
Para beber, opte por las bebidas que le indicó su nutricionista. No tendrá dificultades para encontrar variedad en este sentido.
A la hora del postre, es preferible no leer el menú para ver cuáles son las opciones. Esto constituye una invitación a la tentación. Simplemente pida una ensalada de frutas, seguro que no se va a equivocar.
Si a pesar de todos estos consejos Ud. hace desarreglos en su plan alimentario y se desvía de la dieta, no se preocupe ni se sienta culpable. Disfrute de la salida y no la utilice como excusa para abandonar el plan de alimentación; por el contrario, retómelo lo antes posible. Nunca es tarde para seguir cuidándose.