Toda persona normal y sana, tiene siempre una determinada cantidad de reservas nutritivas suficientes, que le permiten salir del apuro cuando por algún motivo el organismo necesita pasar uno o varios días sin ingerir alimentos. Pero... ¿es bueno abusar del ayuno?
Desde el punto de vista médico, el ayuno es la falta
absoluta del consumo de alimentos, ya sean líquidos o sólidos
que se prolonga durante un plazo más largo del habitual
y que ocasiona alteraciones en la estructura y función de los órganos, debido a
un aporte insuficiente de nutrientes y fuentes de energía.
El ayuno se ha practicado casi desde la existencia del ser
humano, muchas veces relacionado con creencias religiosas, que comprenden al
Cristianismo, al Judaísmo y al Islam. Otras relacionadas con los sacrificios,
como limpieza del cuerpo de las impurezas, otras veces el ayuno se realiza
inconscientemente en el transcurso de las enfermedades graves o febriles. Hay
personas que practican el ayuno habitualmente y se los consideran ayunadores
profesionales y son los que más tiempo logran realizar el ayuno. Desde ya sin
ingesta de alimentos y agua, su duración es muy poca de apenas algunos días, la
privación del agua es una limitante absoluta. Sin alimentos pero con líquidos
cualquier persona sana y con reservas suficientes puede lograr (con algún
entrenamiento previo) ayunar casi unos 20 días. Cuando se realiza el ayuno al
cabo de 48 a 72 horas se produce un fenómeno químico en el organismo por la
combustión de las grasas, denominado cetonemia, que inhibe los centros
hipotalámicos del apetito, y así se puede continuar sin hambre por el resto del
tiempo. Si el ayuno es de 24 horas, cualquier persona sana puede realizarlo sin
inconvenientes, que es lo que ocurre en cualquier enfermedad febril que no
comemos nada y solo ingerimos líquidos.
Al dejar de alimentarse, el organismo que no descansa y debe
alimentarse igual, recurre primero a consumir el azúcar o glucógeno que tiene a
mano, esta reserva en el organismo es muy baja y apenas alcanza para uno o dos
días, luego en segundo término recurre a las grasas, donde su reserva es mayor,
provocando la famosa cetonemia, de acuerdo a la cantidad de reserva grasa que
contenga, dependerá el tiempo del ayuno, luego pasa a consumir las proteínas y
los nutrientes esenciales, acá el organismo pierde elementos estructurales y
esenciales que no puede reponer y comienzan las carencias nutricionales, se
alteran los tejidos y órganos en su totalidad en mayor o menor grado. La
secuencia acá descripta es quizá más didáctica que real ya que estos procesos se
van superponiendo unos con otros.
El organismo humano vivo tiene una gran capacidad de
autorregulación, tanto en la salud como en la enfermedad, pero todo tiene su
límite. Cuando se pasa del límite normal, puede traer trastornos irreversibles.
Pensar que el ayuno es sano y no trae consecuencias, no es cierto, las trae y
son reales, los síntomas que aparecen habitualmente durante el ayuno como el
dolor de cabeza, la boca pastosa, la disminución de la fuerza, las molestias
gástricas, los mareos, los trastornos en la sensibilidad, el insomnio, el
aumento de la frecuencia cardiaca, son reales. Si bien esto desaparece durante
la realimentación, si el ayuno es largo y no controlado puede dejar secuelas
definitivas. Los ayunos de corta duración uno o dos días, en personas sanas no
trae consecuencias y se practica en muchas religiones. Pero el ayuno prolongado
deja consecuencias severas en el cerebro y las neuronas, que pueden llegar a ser
irreversibles.
La práctica del ayuno está muy relacionada con la filosofía, las
creencias personales y religiosas. Más allá de todas estas connotaciones,
actualmente se considera que el ayuno no tiene ventajas desde el punto de vista
nutricional, son todas desventajas. Hoy en día existen dietas de moda para
adelgazar, que prácticamente son ayunos con ingesta de líquidos. Esto es
netamente perjudicial si no hay un control médico muy de cerca y especializado
del mismo. La delgadez cuando es consecuencia de una alimentación no balanceada,
no es sinónimo de salud, sino de enfermedad.
Las personas enfermas, los niños, los adolescentes, embarazadas y
madres en lactancia, deben abstenerse de realizar este tipo de prácticas. En
cuanto a los sanos y adultos que por sus creencias hacen ayunos cortos, un día
por semana o dos, no les ocasiona ningún efecto nocivo, pero recuerde que
tampoco van a lograr ningún beneficio para su salud. Desde nuestro punto de
vista y como consejo para todas las personas sanas y adultas, no es necesario ni
es recomendable poner en práctica el ayuno, ya que lo importante y verdadero es
llevar a cabo una dieta sana, completa, armónica y equilibrada acompañada de un
estilo de vida saludable y activo.