Muchas veces comemos ensaladas en el almuerzo pensando que vamos a bajar de peso. Sin embargo, no adelgazamos como esperamos. La razón puede estar en que a veces utilizamos una ensalada con demasiadas grasas, o muy pobre en nutrientes y esto luego nos puede generar más apetito.
Acostumbrarse
a comer ensaladas es una buena manera de obtener los nutrientes y los fitoquímicos
que el cuerpo necesita. Pero, si lo que pretendemos es bajar de peso, hay que
tener en cuenta el tipo de ensalada que elegimos y como la aderezamos.
En
algunos casos, tiene demasiadas grasas y calorías. Los condimentos grasos, por
ejemplo, tienden a elevar rápidamente
la cantidad de calorías de una comida. Cuando comemos en un restaurante muchas
veces las salsas que le agregan a las ensaladas, contienen muchas calorías,
como las que están hechas con mayonesa o no se mide la cantidad de aceite que
se utiliza.
Por
el otro lado, hay ocasiones en que las ensaladas son muy pequeñas y no sacan el
apetito. A media tarde ya sentimos hambre nuevamente y terminamos comiendo snack
que, en la mayoría de los casos, contienen mucho azúcar y por lo tanto,
excesivas calorías. Por eso, lo importante es comer ensaladas balanceadas, o
sea, que contengan proteínas, como por ejemplo agregándoles pollo o huevo y
granos, como el arroz, pero que no sean muy pequeñas.
Si
lo que se desea es una ensalada baja en calorías, es aconsejable evitar los
fiambres, la palta (por su alto contenido en grasa), las frutas secas o
desecadas y las aceitunas.
Condimentarlas
con aceite, vinagre, jugo de limón, sal, pimienta, y especies y evitar los
aderezos como la mayonesa, mostaza, salsas de tomate preparadas, etc.
En
caso de consumir snack, hay que tratar de que estos sean yogures o frutas,
intentando, además, combinarlo con actividad física.
Y
no te olvides de que hay una enorme variedad de vegetales, combínalos y evita
que tu comida sea monótona y
aburrida.