La Osteoporosis
Fecha Monday, 25 August a las 09:16:55
Tema Notas del Newsletter


La osteoporosis, como su nombre lo indica, es el aumento de la porosidad de los huesos como consecuencia de una disminución en la densidad mineral ósea. Hay un deterioro de la microestructura del hueso y, como consecuencia, aumenta la fragilidad y la susceptibilidad a las fracturas.



Hay ciertos factores que constituyen un riesgo para el desarrollo de esta enfermedad; algunos son modificables, como la alimentación; el sedentarismo; el consumo excesivo de café, alcohol y tabaco. En cambio, hay otros no modificables como la edad, el sexo, la raza, la presencia de menopausia y antecedentes familiares que generan una predisposición genética.

Muchas veces, esta patología evoluciona silenciosamente y se termina manifestando clínicamente con una fractura de hueso, sin traumatismo previo ni causa aparente.

Debido a las consecuencias que trae esta enfermedad, y habiendo factores de riesgo modificables en su desarrollo, es muy importante anticiparse y actuar preventivamente.

Por lo tanto, se sugiere la práctica de actividad física de forma regular, que incrementa la masa ósea y fortalece los huesos. También se recomienda dejar de fumar; moderar el consumo de café y de alcohol.

Desde el punto de vista alimentario, y considerando que el calcio es un mineral muy importante en la formación de la estructura ósea, se recomienda cubrir a diario la recomendación nutricional de este mineral. Las bajas ingestas de calcio sostenidas en el tiempo provocan una paulatina desmineralización del esqueleto.

El calcio no es un mineral muy abundante en los alimentos que habitualmente se consumen. Sus principales fuentes son los lácteos: leche, yogur y quesos.

Más allá de las fuentes de calcio, se debe tener en cuenta que hay factores alimentarios que favorecen y otros que inhiben la absorción de este mineral.

La absorción se ve favorecida por el medio ácido del estómago; la presencia de lactosa; el aumento de las necesidades como lo que ocurre en determinados momentos biológicos (crecimiento, embarazo, lactancia) y la vitamina D.

Para asegurar la presencia de esta vitamina en el organismo, es muy importante tomar sol, siguiendo las pautas de horarios, tiempos y cuidados que dan los profesionales dermatólogos. La exposición solar permite al organismo la síntesis de la vitamina D, que no sólo aumenta la absorción de calcio a nivel intestinal, sino que además, asegura su permanencia en el organismo a través de la reabsorción renal.

Entre los factores que inhiben la absorción de calcio se encuentran: el ácido oxálico (presente en acelga, espinaca, remolacha, cacao); el ácido fítico (presente en la cáscara de los cereales); la fibra (presente en frutas y verduras) y la edad (en las personas mayores hay un deterioro de la capacidad de activación de la vitamina D).

También existen factores que aumentan la excreción de calcio por orina y, por lo tanto, disminuyen la concentración de este mineral en el organismo. Estos factores son: el elevado consumo de sodio y proteínas; el excesivo consumo de bebidas con elevado contenido de xantinas como el té, el café o el mate; y el consumo de alcohol y tabaco.







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