Un estudio reciente realizado por Wanjet reveló que cuando los trabajadores de una empresa tienen una alimentación y nutrición inadecuada en cualquier parte del mundo pueden provocar pérdidas de productividad de hasta el 20%. Salud y trabajo van unidos y se influyen mutuamente.
Recomendaciones dietéticas:
Para trabajos de gran desgaste físico o psíquico: Para llevar a cabo sus funciones correctamente, los órganos y las células de nuestro cuerpo necesitan de la energía y sustancias nutritivas que nos proporciona una correcta alimentación. En los trabajos de gran esfuerzo se debe cuidar fundamentalmente el aporte energético, cosa que no ocurre tanto en los trabajos que sufren gran estrés psíquico.
Estrés psíquico: En estos casos es importante el aporte suficiente de aquellos nutrientes que tienen que ver con el buen funcionamiento del sistema nervioso. Solo requiere para su buen funcionamiento de dos sustancias: glucosa y oxígeno. Si la cantidad de carbohidratos (que se transforman en glucosa) de la alimentación son insuficientes, el cuerpo buscará la glucosa de otros nutrientes, las proteínas y grasas. Si ocurre esto, se altera el funcionamiento del organismo.
Por dicho motivo, una correcta alimentación es fundamental para la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo. Los nutrientes claves son: las vitaminas del grupo B, la vitamina E, el magnesio, el potasio, el zinc y los oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo). El déficit de estos nutrientes puede influir en diferentes áreas:
· El déficit de hierro puede disminuir la capacidad de concentración y memoria.
· La falta de magnesio nos sensibiliza para el estrés.
· El déficit de tiamina (vitamina B1) causa depresión, irritabilidad, falta de concentración y memoria.
· La falta de piridoxina causa irritabilidad y depresión.
· Con poca vitamina B12 se producen alteraciones del sistema nervioso.
Estrés físico: En estos casos, la dieta debe tener una cantidad suficiente de calorías.
· Incluir diariamente un plato de ensaladas o verduras cocidas acompañadas con arroz, papa o legumbres. Estos aportan carbohidratos y vitaminas. Los platos con arroz, papas y legumbres deberían estar presentes por lo menos 1 o 2 veces por semana.
· El pan aporta energía igual que el arroz, las pastas y las legumbres, por lo tanto se moderará la cantidad de estos si están presentes los anteriores.
· De segundo plato se recomiendan la carne o el pescado con igual frecuencia semanal (3 o 4 veces por semana). Estos, al igual que el pollo y los huevos, son excelentes fuentes de proteínas, hierro y vitaminas.
· El postre debería estar constituido de frutas frescas de estación, dos unidades diarias, una por lo menos cítrica o rica en vitamina C (kiwi, melón o frutillas).
· Dos vasos de leche aseguran un buen aporte de calcio.
· Es necesaria la ingesta abundante de líquidos para compensar las pérdidas que se producen por eliminación (sudor, heces y orina). Si el organismo está bien hidratado, se asegura un buen tránsito intestinal, se mantiene la piel hidrata y la elasticidad ósea. La bebida ideal es el agua, pero también se pueden utilizar infusiones, caldos, sopas y jugos.
Trabajos con horarios especiales: La alternancia de los horarios o los trabajos con horarios anormales, como son los trabajos con horarios nocturnos o discontinuos, pueden provocar diferentes molestias. En los trabajadores con horarios nocturnos es común que aparezcan molestias rápidamente: irritabilidad, cambios de humor, estreñimiento, dificultades para el sueño, fatiga y estrés. Estos trabajadores pueden mantener un desajuste permanente con repercusiones desfavorables para su salud. Si la empresa no tiene comedores habilitados para los horarios nocturnos, lo mejor es llevarse la comida desde la casa. Una ensalada o vegetales cocidos, algo de carne o huevo, pan y una fruta.