Aunque se las puede conseguir durante todo el año sin inconvenientes, cuando llegan las fiestas de fin de año las frutas secas adquieren mayor protagonismo. Hablamos de las frutas cuya parte comestible la constituyen las semillas y de las que las más conocidas son las nueces, almendras, avellanas y castañas. Usted se preguntará qué propiedades tienen y si engordan. A eso y a otros puntos de interés me voy a referir en este artículo.
A diferencia de las frutas frescas y desecadas,
las secas son ricas en proteínas y grasas. Su contenido proteico oscila entre
el 10 y 30 por ciento, y de grasas y entre el 45 y 60 por ciento. Contienen, por
supuesto, muy poca cantidad de agua (por eso lo de secas) y una interesante
cantidad de fibras. Todas las frutas secas son ricas en hierro (3 a 4 mg por
ciento) y algunas, como las almendras y las avellanas, lo son en calcio.
En cuanto a si engordan, tengo que decirle que,
en promedio cualquier fruta seca aporta alrededor de 600 calorías por cada 100
gramos considerando solamente las más comunes como son las avellanas,
almendras, maní y nueces. De modo que sí, hay que comerlas con mucha
moderación, pero no descartarlas ya que se trata de un alimento con alto valor
nutricional.
Claro, ahora voy me voy a referir eso que
seguramente usted se está preguntando. Algunas frutas secas tienen fama de ser
afrodisíacas y yo lamento tener que decirle que, en este caso, la fama es puro
cuento. Ninguna de estas frutas tiene ese tipo de poderes y, para serle sincero,
no existe ninguna evidencia científica acerca de que existan alimentos
portadores de tales virtudes. Sobre el tema y el porqué de estas creencias se
podría hablar mucho, por eso lo vamos a dejar para otro artículo.
Por último, le recuerdo que las frutas secas no
están contraindicadas para quienes padecen colesterol, aunque sí lo están
para aquellos que deben hacer una dieta baja en grasas, y en algunos pacientes
que presenten trastornos digestivos ya que son de digestión bastante lenta.